Los que tengan mi provecta edad seguro que recuerdan estas imágenes: son el cierre de emisiones diario de la televisión del imperio, con unas bonitas imágenes familiares, grafismo ochentero de ultimísima generación y… sí, amigos, la carta de ajuste:


Desde aquí nuestro sentido homenaje a la carta de ajuste. Si nuestros padres/abuelos sufrieron las cartas/cartillas de racionamiento, a nosotros nos tocó esta otra carta, que bien mirado no se sufría ¿Se acuerdan de cuando la tele nos dejaba descansar?

Toda esta perorata sin sentido no tiene más fin que introducir el motivo de esta entrada: nuestra solidaridad total con esta iniciativa. Lean un libro, practiquen BDSM, hagan macramé, lo que quieran. Pero no se les ocurra ver eso, hombre.