Cine14/06/2008 13:06

En estos días de furia española desatada, hasta yo soy capaz de reconciliarme con la Madre Patria y con sus peores defectos, como eso que llaman cine. Vean ustedes la siguiente escena (descubierta gracias al Otomano) y díganme si no es sencillamente genial:


La película es del 66 y se llama Las viudas. No sé cómo será la peli, pero el que haya subido el vídeo es un maestro de la edición, la escena queda redonda. Puede que esté disponible en esas redes de perdición de Internet, pero por supuesto no se la bajen de ahí, que cada vez que se bajan una película llora el niño Jesús. Paguen sus impuestos, hombre.

Música10/06/2008 00:06

Desde este humilde blog celebramos el harakiri de nuestro candidato a Eurovisión; había gente que se lo estaba empezando a tomar en serio. Y sin que venga mucho a cuento (solo “porque nos gusta y porque nos divierte”), he recordado este otro vídeo de bailecitos, a cargo del padrino del soul, James Brown. Imagínense a su padre o a su abuelo, con barriguilla cervecera pero con esta marcha en el cuerpo:


Filias y Fobias, Música8/06/2008 15:06

Ya hemos hablado por aquí de que una de las mejores formas para hacer que una canción mole, meter un Hey! en algún momento. Y desde luego, otra forma es gritar como un poseso. Aquí tienen tres perlitas para demostrarlo.

En primer lugar la auténtica reina del grito, Little Richard, componiendo con bastante anticipación el riff principal de Rock and Roll de Led Zeppelin, aunque por alguna razón lo llamó Lucille:

Uno de los grupos que mejor captó la potencia del grito: directamente desde el garaje, The Sonics, Have Love, will travel:

Y Paul McCartney redondea la jugada: Hey, gritos y final gospel en una canción tan perfecta que si la estudiase Iker Jiménez pensaría que la compusieron los extraterrestres: Hey Jude.

Filias y Fobias, Música3/06/2008 00:06

Ahora que nos ha dejado Bo, uno de los favoritos de esta casa, y que Amy Winehouse se empeña en morir joven pero sin el detalle de dejar un bonito cadaver, ha llegado el momento de repasar alguna de las muertes más gratuitas del rock, junto con alguna de las longevidades más crispantes (porque ¿quién no ha deseado alguna vez una pronta jubilación a Jon Bon Jovi, el hombre sin cejas?):

Kurt Cobain: el martirologio emprendido por Cobain se basó fundamentalmente en dos cosas: la dronga y su santa esposa. Y conociendo a Courtney Love, está claro que la segunda causa fue la mortal de necesidad. Explotado hasta la saciedad por la MTV de la época grunge (sí, antes ponían vídeos), Cobain completó su ciclo de artista tópico a base de escopeta; esto causó, entre otras desgracias, las ventas astronómicas de la camiseta con su cara y sus fechas de nacimiento y muerte y sobre todo, el advenimiento de los plomizos Foo Fighters.


Kurt, 1967 - (si puedes poner fecha aquí, ya tienes una edad)

Bon Jovi: restos arqueológicos del Bisutería Rock, una especie de imitación pobre del Glam Rock a base de mezclar “Diseña tus joyas” con sintetizadores (y que tuvo como máxima luminaria a los simpares Europe), esta banda escapa año a año a la datación del carbono 14. Lo de los sintetizadores tuvo gracia en su momento, pero a estas alturas el teclista es un asalariado con poco trabajo. Bon Jovi cumple con alguno de los tópicos del género, como una cierta rivalidad entre cantante y guitarrista, con saldo negativo para el segundo; hay que pensar que el mayor éxito de esta gente usa la misma pajita guitarrera que Peter Frampton. Entre tanto, Bongiovi (John, que así se llama el cantante) se ha dedicado a pasear su culo por cintas tan prescindibles como su banda; y lo del culo es literal, porque en todas ellas se hace referencia a esa parte de su anatomía.


Cover Girl

Ian Curtis: el ídolo protogótico por excelencia, uno de los culpables del movimiento gótico, que tanto sufrimiento ha causado en Españaza. Sufrimiento sobre todo a los propios góticos, por aquello de vestir de negro en el país con más horas de sol de Europa. Sobre Curtis, como está muy feo hablar de los muertos, baste mencionar que era epiléptico, depresivo, y del Manchester City. Hechos todos ellos que precipitaron su suicidio.


Ian mirando al infinito: aquí viene el flashback

Madonna: que una señora de cincuenta años ande por ahí haciendo vídeos vestida de aerobic y quiera pasar por ultramegavamp invita sobre todo al cachondeo; a estas alturas de la vida, Madonna es una señora casada con algunos vicios compartidos con su maridito y costumbres propias de folclórica, como lo de adoptar niños por esos mundos de dios. El círculo se cerrará cuando les saque a cantar Material Girl en algún concierto. Entretanto, seguirá emulando a Mae West en Sextette.


Sí, la has visto envejecer. Asúmelo, tu también lo has hecho

Whitney Houston: ustedes dirán “pero esta no está muerta”: musicalmente hablando, muerta y enterrada. Además, de la manera más melodramática posible, por un mal casamiento. A saber, después de vender chorrocientos mil singles de la canción de El guardaespaldas (una de las canciones más odiosas de la historia, todo sea dicho), la estrella de la chica se apagó poco a poco, parece que eclipsada por la mala influencia de su marido, Bobby Brown, un rapero de los ochenta cuya carrera es una de los grandes catástrofes de esa década, junto con Chernobyl y las hombreras. Tras pasar por el infierno de la dronga (vaya, como Amy) y perder algún que otro diente por el camino, según alguna criada cotilla, la mujer se ha rehecho, pero no parece que vaya a disputar de nuevo el campeonato de los pesos pesados de la canción coñazo americana.


Proyecto hombre