El Juego de Harry, o Ender Potter
La única parte divertida de las peleas es verlas desde lejos. Y son tanto más divertidas cuanto más elevadas o respetables son los rivales. Tomen este ejemplo: J. K. Rowling ha montado un pleito contra una editorial americana que quería publicar una especie de enciclopedia de Harry Potter (que me matice o me corrija el que quiera). Un asunto perfectamente gris, si no fuera porque la inglesa ha inyectado bastante melodrama, se ha quejado de un presunto plagio y ha pedido poco más que tarjeta roja y expulsión.
Pues hete aquí que Orson Scott Card, autor de El juego de Ender y sagas aledañas, sale de entre los arbustos con las uñas afiladas y ataca:
Rowling “siente que han robado sus palabras,” dijo el abogado Dan Shallman.
Caramba, yo siento que la trama de mi novela El Juego de Ender la ha robado J. K. Rowling.
Un chaval que crece en el seno de una situación familiar opresiva descubre de repente que pertenece a una clase de niños con habilidades especiales, que son educados en unas instalaciones de entrenamiento remotas donde la vida estudiantil está dominada por un intenso juego practicado por equipos voladores, y en el que este niño revela un talento excepcional y liderazgo innato. Entrena a otros niños en sesiones extra no autorizadas, lo que irrita a sus enemigos, que le atacan con la intención de matarle; pero es protegido por sus amigos, leales y brillantes, y se ve fortalecido por el amor de algunos de sus familiares. Recibe una enseñanza especial por parte de un hombre mayor de legendaria relevancia, que previamente había derrotado al enemigo. Se convierte en la figura crucial de la lucha contra un enemigo desconocido que amenaza al mundo entero.
Este párrafo cita sólo las similitudes más destacables entre El Juego de Ender y la serie de Harry Potter. Mi libro se publicó en Inglaterra muchos años antes de que Rowling empezase a escribir sobre Harry Potter. Se sabe que Rowling leía con avidez obras de ficción fantástica durante la época anterior a la publicación de mi libro.
Yo también puedo subir al estrado y llorar, señora Rowling y hablar de que me siento “personalmente violado”.
Y esto es sólo parte del artículo, pueden leerlo entero, echarse unas risas y hacer sus apuestas ¿Demandará George Lucas a ambos por plagio?







