Anda esto un poco desatendido, y eso no puede ser; la mejor forma de desperezar a los lectores sería con EL POST, ese que iba a ser meneado, linkado y memorizado por generaciones interneteras…
A este escritor, que vosotros llamáis “humorista” -decía Mairena a sus alumnos- porque se ríe de todo y pretende hacernos reír a costa de todo, le falta, par ser humorista el haberse reído alguna vez de sí mismo. En verdad, él lleva dentro un hombrecito muy engolado y muy serio, que está pidiendo un puntapié en la espinilla que lo ponga en ridículo. Y es él mismo quien tendría que dárselo.
Sed incomprensivos; yo os aconsejo la incomprensión, aunque sólo sea para destripar los chistes de los tontos. Cuando alguien os diga: “Si sales de Madrid y caminas hacia el Norte, cuida bien de tus botas, sobre todo al pasar de El Plantío, porque, primero las Rozas, después las Matas…”, vosotros añadid: “Y después, Torrelodones, Villalba… En efecto, es mucho trajín para el calzado”.
–Antonio Machado, Juan de Mairena
Sigo regresando poco a poco al mundo de los vivos, así que les dejo un par de cosillas para que no me declaren desaparecido en combate:
- Ya hablamos aquí del arte de los títulos de crédito, pero hay quien monta un blog alrededor del tema. Como señala, en algunas de las películas los títulos eran mejor que el resto…
- Volvió la muchachada con estrellas invitadas, como Amy Winehouse. Cada vez que oigan ese nombre, cuádrense y muestren su respeto, si quieren ser bendecidos con joyitas como este Cupid:
- Y el harte viene por esta bonita galería de Ivan Yakoklevich Bilibin, ilustrador ruso de primeros del siglo XX y que me recuerda a Moebius, fíjense qué cosas…
Mientras recupero el sueño atrasado de varios días, vamos a dejar un caramelito para google, las experiencias de Rob con su primera novia:
Íbamos al cine, íbamos a fiestas, a discotecas y luchábamos a brazo partido. […] Luchábamos por la misma cuestión de siempre. A veces me aburría tanto de intentar tocarle los pechos que procuraba tocarle la entrepierna, gesto que tenía algo de ingenio paródico: era como si intentase que alguien me prestara cinco libras y como si, al decirme que no, decidiera pedirle prestadas cincuenta.
— Nick Hornby, Alta Fidelidad







