Sin duda el conejo es el animal de estas navidades; aparte de los avisos gubernamentales promoviendo su consumo, protagonizan el spot de una marca de televisores (sí, esa).

Conejos de todos los tamaños y colores

La música de fondo en el anuncio es una elección curiosa; está claro que decantarse por la psicodelia era una buena idea para ambientar cientos de conejitos de colores saltando por la ciudad, pero de entre todas las opciones disponibles ¿por qué los Rolling Stones y She’s a Rainbow? La canción está sacada de Their Satanic Majesties Request, la (fallida) respuesta de los Stones al Sgt. Pepper’s de los Beatles. Desde la portada, en tres dimensiones, hasta la música, muy alejada del rythm and blues stoniano, parecen un desesperado intento de copia de la última moda en aquel momento.

Paz y amor

Ya lo sugería Lennon en la letra de Dig a pony (I roll a stoney / Well you can imitate everyone you know) o lo decía explícitamente en su entrevista del 70 para la revista Rolling Stone (qué casualidad):

Mick (Jagger) es un chiste, con todos esos bailes amanerados. Yo siempre fui respetuoso de Mick, pero él dijo muchas cosas malas de Los Beatles, lo cual me molesta. Yo puedo criticar a Los Beatles, pero no Mick. Basta con que yo hiciera una lista de las cosas que Los Beatles hicimos y que los Rolling Stones hicieron dos meses después, en todos los álbumes. Mick Jagger nos imita en todo.

Como grupo “psicodélico”, los Stones resultan poco creibles. Uno pensaría que siguen siendo los mismos granujas de siempre, que ahora aprovechan la excusa de las flores y del amor libre para ligar más. En cualquier caso, esta tendencia al plagio desapareció precisamente con el fin de los Beatles; sin un referente al que mirar, los Stones se centraron en su propio estilo; ficharon a Mick Taylor y atravesaron su mejor época, desde el Let it Bleed hasta It’s only rock and roll. Luego se marchó Taylor y llegó la música disco, pero esa es otra historia.