Los anglosajones tienen una palabra más o menos formal para definir la confusión al oír la letra de una canción: mondegreen. Al margen de lo divertido que es tener una palabra para una cosa tan peregrina, resulta interesante pensar por qué en español el concepto no está ni siquiera desarrollado ¿tan inteligible es la lengua del imperio, nunca nadie ha dudado al escuchar al Bunbury decir “no seas membrillo”? (yo sí, no me pegaba meter frutas en esa canción).

Lo más parecido que se puede encontrar es otro concepto igualmente laxo, el wachi-wachi: dícese de la forma en que los españolitos, sobre todo de ciertas épocas, pronuncian el inglés cantado. Aunque con la primera irrupción del pop inglés y americano los grupos optaban por traducir las canciones, a medida que nos fuimos haciendo europeos nos dio por cantar en inglés o en algo parecido. Pero aunque parezca que esto es un particularismo típicamente castizo, del que sentirse orgulloso y sacar pecho, resulta que no. El wachi-wachi está inventado ya. ¿Se acuerdan de “Sopa de caracol“? Les refresco la memoria, con este glorioso vídeo de tetacinco:


Aquí no hay mondegreen que valga, lo que han escuchado es algo así como:

Watanegui consup
Iupipati Iupipati
Wuli Wani Wanaga
Iupe! Iupe!
Watanegui consup
Wuli Wani Wanaga

Pues bien, la versión original de Sopa de Caracol fue escrita por un tal Chico Ramos en el dialecto de los Garifuna, una etnia del Caribe con una lengua propia. No es de extrañar que no se les entienda mucho, como a otros caribeños. Pero haciendo un poco de esfuerzo todo se aclara: “Lo que necesito es sopa de caracol - What I need is conch soup - Watanegui consup”. Cristalino