Voy a intentar abstraerme de la semanita, que ha tenido tela, y contar algo que tenga interés. Sobre todo, cumplir con los tres mandamientos de este blog que son presumir de lo listo que soy, contar cosas que molen y actualizar con frecuencia(!).
Hace algunos días los periódicos daban la noticia de una holandesa que se había unido a las FARC de Colombia. Esto, así en frío, viene a ser como lo de los japoneses que aprenden flamenco o los españoles que hacen hip-hop. El caso es que revisando la noticia, parece que la chica tenía sus ideales de revolución, ahorcar al último papa con las tripas del último rey y todo eso, pero se tuvo que enfrentar a la cruda realidad; un grupo de tíos en la selva que pegan tiros no pueden ser un modelo de casi nada. Lo que llama la atención de la noticia es el nombre de la holandesa, Tania: casi un homenaje al nombre de batalla de otra famosa enferma del Síndrome de Estocolmo, Patty Hearst.
Patricia Hearst es la nieta del magnate de la prensa William Randolph Hearst (el que inspiró Ciudadano Kane, entre otras cosas). En los años 70 fue secuestrada por un grupillo terrorista rojo-anticapitalista-utópico-chorra de baja estofa, con un nombre como sacado de Star Trek: el ejército Simbionés de Liberación. Ahí empieza la parte interesante de la historia: al poco tiempo de estar secuestrada, sus captores difunden una foto de Patty. Pero en lugar de salir compungida y con el clásico periódico del día, aparece de esta guisa:

Más aún, llega a participar en el atraco a un banco a cara descubierta. La siguiente foto también es muy famosa: en el mejor estilo de Honey Bunny, grita a los clientes “Soy Tania. ¡Contra la pared, hijos de puta!”:

La historia acaba como acaban estas cosas: la poli captura a todos los miembros del grupo (los que quedan vivos, porque la mayoría la palman) y Patty va a juicio acusada de robo. Durante la vista confiesa que ha sido encerrada, violada y que le han lavado el cerebro. No cuela y la meten en la carcel, aunque por poco tiempo (es lo que tiene ser de buena familia).
Aún queda un dato más: después de salir de la carcel, se dedica a ser actriz, y llega a colaborar en varias películas con John Waters. Entre ellas, Cecil B. Demented, la historia de un grupo terrorista que secuestra a una actriz que se acaba uniendo a la causa… curioso ¿no?








